La fiebre siempre es señal de guerra interna. La medicina nos ha enseñado a controlar la temperatura, dominando el síntoma. Dentro, la batalla continúa.
La fiebre siempre es señal de guerra interna. La medicina nos ha enseñado a controlar la temperatura, dominando el síntoma. Dentro, la batalla continúa.
El tío Willy era un atorrante de los de vida intensa. De esos que coleccionan historias y sucedidos increíbles. O no tanto...
Gonzalo despierta e inicia su rutina. En la esquina que habitan, su compañero de andanzas duerme...
Una llamada insólita, una noticia, una confesión y una denuncia. La verdad tiene dueño, y es uruguayo
Distracciones, rutinas, habladurías de la gente -que es mala y comenta-, todo reunido en un velorio como hay tantos.
Cualquiera puede escribir una historia de amor rosa. Mucho más si la historia te la encargan para el 14 de febrero...
En el áspero asfalto montevideano, hasta el más leve cambio de ruta puede producir encuentros que quisiéramos no tener.
En Palermo nadie te regala nada. El Torito, hecho a golpes lo sabe como nadie. Esta noche es su oportunidad.
Un viaje de contrabando de ganado, 600 vacas, cuatro hombres, una tormenta y un río por vadear. ¿Qué puede salir mal?
Una foto que no sale no siempre está perdida. A veces lo que dispara el obturador es una historia compartida