Temporada II

Edh Rodríguez

A la salida del teatro, bajo la lluvia los límites entre realidad y ficción se vuelven difusos.

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Edh Rodríguez

Cualquiera puede escribir una historia de amor rosa. Mucho más si la historia te la encargan para el 14 de febrero…

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Hombre mirando al horizonte con un puño en la cara
Edh Rodríguez

Gonzalo despierta e inicia su rutina. En la esquina que habitan, su compañero de andanzas duerme…

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Martin Lamadrid

¿Quién carajo quiere leer a un escritor sin alma? Pues los chinos hicieron un hallazgo terrible.

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Maximiliano Debenedetti

Una llamada telefónica, un padre muerto. Un mar de recuerdos y los dilemas de dar la infausta noticia a los demás deudos.

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Edh Rodríguez

En un alto del camino Zamba Lentín y Lacerda prosean sin prisa sobre silencios floridos y otros, áridos, definitivos.

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Edh Rodríguez

Lacerda le cuenta a su compañero de aventuras, Zamba Lentin, la vez que se fue a vivir a la capital de puro enamorado que andaba.

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Edh Rodríguez

Celular en mano, Alcides mira el mundial, y como buen criollo, disfruta de los pocos minutos mágicos que la pelota a veces regala.

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Edh Rodríguez

Distracciones, rutinas, habladurías de la gente -que es mala y comenta-, todo reunido en un velorio como hay tantos.

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Edh Rodríguez

Nuestros folcloristas prosean un rato sobre un nuevo invento cultural: la cancelación. Se verá que cantan después de semejante encuentro

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Martin Lamadrid

Lucheni primero, Luccheni después. Un cáncer que corroe las tripes y dos destinos unidos por la locura y la soledad.

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Martin Lamadrid

Tanto en el amor como en el desamor podemos hacer un último intento. En general, desesperado.

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Martin Lamadrid

Una reunión de intelectuales en París termina en una lucha a muerte por un cuadro. Porque lo único que nos pertenece es el pasado.

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Edh Rodríguez

Don Hilario comienza a mostrar las razones por las cuales se hará monje, luego de varios desengaños.

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Edh Rodríguez

Los cantores también reciben visitantes en sus sueños. A veces lo despiertan, a veces traen regalos. Nunca se sabe.

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Maximiliano Debenedetti

Un adolescente tímido y desnutrido sorprende al mundon con su voz de tenor. Porque a veces, todo es posible.

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Edh Rodríguez

La fiebre siempre es señal de guerra interna. La medicina nos ha enseñado a controlar la temperatura, dominando el síntoma. Dentro, la batalla continúa.

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Edh Rodríguez

Una llamada insólita, una noticia, una confesión y una denuncia. La verdad tiene dueño, y es uruguayo

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Maximiliano Debenedetti

Cuando en el teléfono aparece un número desconocido, nunca se sabe lo que nos aguarda del otro lado de la línea. A no ser que sea un vendedor. Allí siempre es mejor cortar de entrada.

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Edh Rodríguez

Don Hilario escucha las aventuras del Tigre, un gato que hace años fue, como todos, un cachorro sin experiencia en cuestiones de amor

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Edh Rodríguez

Zamba Lentín y Lacerda se embarcan en un espectáculo conjunto con un reconocido bluesman venido del norte.

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Maximiliano Debenedetti

El ya consagrado escritor Julio C. Kilmon, es invitado a un encuentro de operadores técnicos y hace de las suyas.

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Edh Rodríguez

Tarde de lluvia en el almacèn de ramos generales de Don Arregui. Zamba Lentín se pierde en la evocación del primer amor.

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Edh Rodríguez

Tres amigos, una noche invernal, una mesa de bar y un desafìo. Todo confluye cuando se necesita ayuda para finalizar cuatro versos.

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Corbata puesta en un maniquí
Martin Lamadrid

Un nudo de corbata aprieta más de la cuenta durante una fiesta llena de gente con ganas de vivir.

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Martin Lamadrid

Un soldado mira a una pared por largo rato. ¿Quién no se volvería un poco creativo? ¿Quién no sé volvería un poco loco?

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Maximiliano Debenedetti

Darío está apurado por desayunar y va a la panadería. Y detrás del mostrador, una sorpresa le moverá algo más que la estantería.

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Maximiliano Debenedetti

En un deslucido partido entre Danubio y Peñarol, aparece la magia de un jugador desconocido. Pero los mediocres siempre acechan.

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Maximiliano Debenedetti

Che purrete, llamate al silencio, juná y aprendé, que el tango cuando se baila bien bailao, hace milagros. Pasá y mirá que lo que te digo es verdá!

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La máquina de contar

Aun después de muerto Jauregui extraña sus rutinas. Pero ahora tiene un compinche dueño de todas las llaves.

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Martin Lamadrid

Un poeta, un escultor, un pintor y un fotógrafo montevideanos conversan y se lamentan como artistas.

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Edh Rodríguez

Zamba Lentín estuvo en Maracaná. De su prosa suave y cálida brotó el encanto que hechizó a la madre de su hijo, Samba Lentón.

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La máquina de contar

Don Euralio recibe un premio no deseado. El perro del vecino, el malentendido y la tecnología de punta, harán el resto.

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Edh Rodríguez

Samba Lentin no descansa ni en semana criolla, porque la vida no para, y el destino es chungo, cruel y canalla

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Martin Lamadrid

Durazno se vuelve escenario de la violencia política. Perry despliega todas su sapiencia de caudillo y el Cherlo se erige como el detective más sagaz del interior del país. Una saga que recién comienza, y promete

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Edh Rodríguez

El tío Willy era un atorrante de los de vida intensa. De esos que coleccionan historias y sucedidos increíbles. O no tanto…

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Edh Rodríguez

Un criollo guitarrero, cantor de las historias de su pueblo, poeta del amor entre las chlicas. Zamba Lentín recorre el litoral sembrando milongas y zambas

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