Algunas amistades nacen y mueren acunadas por los blues, esa conjunción antigua y mágica que nombra en cuatro letras a la enfermedad con su cura. Aunque, claro está, el truco no siempre funciona.
Algunas amistades nacen y mueren acunadas por los blues, esa conjunción antigua y mágica que nombra en cuatro letras a la enfermedad con su cura. Aunque, claro está, el truco no siempre funciona.
Solo en el camarino, un músico se enfrenta a la salida a escena. La grabación de un recital, y su público lo aguardan.
Escribir es una necesidad. O una tortura. O una eterna fuente de diálogos con uno mismo. Entre el horror a la repetición, la rutina y los tiempos siempre escasos, escribir es un ejercicio.
Marco Aurelio, viejo conocedor de las artimañas de la oreja, se zambulle en un partido que es parte de nuestra mejor memoria colectiva.
Las aventuras de Sandokan, los amores del Capitán Tormenta, se enredan en la memoria de un niño lector, donde el recuerdo de su abuelo y el de Salgari forman una trama sin salida. O, a lo mejor...
La música en la que se maceran ciertas almas, llega siempre por las vías más insospechadas. Su perfume perdura por siempre, aunque ya no haya nadie sentado al piano.
En verano, la presencia de un monstruo marino sacude la modorra de un puñado de turistas. El encuentro es relatado desde una perspectiva canina.
El amor es siempre un inesperado. A veces llega para quedarse. O a veces, pasa de una generación a la otra.
El 17 de mayo de 1997 Divididos y Las Pelotas tocaron juntos en Montevideo. O al menos eso anunciaban. La vida, áspera, siempre va por otro carril
Majo, Euge y Claudia desembocan en un cruce de caminos. Luego de tres días intensos, ya no serán las mismas. Y lo saben.